La ira (La violencia en El Salvador)

Cuando se habla de ira, fácilmente, se asocia la palabra a violencia, o al menos así parece suceder. La violencia ha evolucionado así como lo ha hecho el ser humano, tanto así que se ha llegado al punto de naturalizarla, y verla como un suceso común de la vida cotidiana.

Para la RAE, la violencia se define como: "Del latín violentĭa, la violencia es la cualidad de violento o la acción y efecto de violentar o violentarse. Lo violento, por su parte, es aquello que está fuera de su natural estado, situación o modo; que se ejecuta con fuerza, ímpetu o brusquedad; o que se hace contra el gusto o la voluntad de uno mismo."


En nuestro pulgarcito a diario encontramos las huellas de la ira, en un país donde la guerra sirvió como un almacigo o microambiente gestor de violencia, la cual año con año lejos de disminuir aumenta. Ya lo indican las estadísticas: 12 fallecidos por día a causa de la violencia. Mucho de lo que acontence en el país abona a que la problemática siga en crecimiento, la injusticia social, la pobreza, la misma delincuencia, son factores que contribuyen a la proliferación de más violencia.

La violencia es la manifestación clara de una sociedad enferma y en decadencia. Los sistemas de protección civil son incapaces de hacer su labor, proteger. El crecimiento es tanto que ya no existe manera de contenerlo. Por otra parte, un sistema judicial obsoleto y lleno de vacíos, también ha generado condiciones para el aumento de la violencia. La justicia es un pilar fundamental en la medula de una sociedad.


Martín Baró (1983) señaló que "Estas cifras a pesar de ser escalofriantes ya no llaman la atención de los salvadoreños que experimentan una situación de continua muerte en su propia existencia. Día tras día, el salvadoreño medio confronta la cercanía de una muerte violenta(...)Por ello un análisis realista de la violencia en El Salvador exige un recordatorio histórico." No existe una vía para estudiar el proceso histórico de la violencia, sino más bien se trata como un mal nuevo de la sociedad. De igual manera sucede en con la naturalización de la violencia y la introducción de la violencia a un plano más cotidiano, no causa estupefacción entre la población salvadoreña, tanto así que se observa como una situación un tanto "normal".

Es común encontrarse con titulares que destacan los incidentes violentos que se viven en el país, así como también se ha vuelto común - y lo escribo con mucha pena - ver en los telediarios cantidad inmensa de noticias relacionadas a la violencia, sino es muerte, son heridos, nuevas víctimas o victimarios, etc.

Podemos preguntarnos ¿por qué no se ha puesto un alto a la violencia?. Antes de avanzar en esto haré referencia al escritor Eduardo Galeano quien dice lo siguiente:

"La violencia engendra violencia, como se sabe; pero también engendra ganancias para la industria de la violencia y de las armas, de la seguridad, de los medios de comunicación*, que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo."

El párrafo anterior conduce una respuesta a la interrogante planteada, que es lo que sucede en nuestra sociedad, la industria de la violencia vende, primeramente porque es un mercado inagotable, nunca la violencia deja de llamar la atención. Dos, cada vez se encuentra más parte de la población armada, esto indica y justifica el negocio, y la facilidad con la que uno se puede hacer de un arma - Según los datos oficiales, la Dirección de Logística de la Fuerza Armada tiene registradas 260 mil armas en manos de civiles, de las cuales a 121 mil se les ha vencido su matrícula, sumele a eso las que no están registradas.*-

Como tercer punto encontramos el comercio de la seguridad en el país, según las fuentes de la Cámara de Comercio e industria del Salvador, los comercios gastan al año $580 millones en servicios de protección. Es fácil encontrar muchas empresas de seguridad privada, debido a la falta de protección de las instancias encargadas de ello - o a la desconfianza en ellos - por parte del estado, y también por el incremento en los índices de violencia.

Y finalmente, ganancias para la industria de los medios de comunicación. Se ha preguntado usted, ¿de que escribiría un periódico o qué mostraría un telediario, sino existiera la violencia?. A pesar de exisitir muchas más eventualidades, el punto centro de los medios de comunicación es la violencia, de no ser así, probablemente no habría un consumo elevado de estos medios. Hace poco se llevó acabo la 65º Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Y en el marco de esta la SIP, declaraba: "En América latina hay violencia y hay que mostrarla." Esto no es algo nuevo para nadie, sé sabe de sobra y por experiencia que hay violencia. Pero lo que puede ser cuestionable es con qué objetivo mostrarla ¿con un fin constructivo? o ¿bajo un fin de intereses propios? Si bien es cierto que la libertad de expresión es un derecho, también es una responsabilidad, la temática de la violencia no debe ser tratada como un objeto de negocio, pues es un mal que aqueja a nuestras sociedades y que las está destruyendo.

Como valoración final me gustaría agregar que al examinar la problemática de la violencia no se debe de tomar sólo lo que está por encima, pues la violencia es el síntoma manifiesto de una enfermedad que padecen nuestras sociedades. Para erradicar la violencia es necesario ir más allá e indagar cuál es la causa de este mal, sin olvidar reevaluar el proceso histórico tanto de la sociedad como de la violencia, y así crear un plan que permita tratarla, pues hasta la fecha todo esfuerzo ha sido infructuoso.


Cuanto más se prolongue la violencia, tanto más difícil les resulta, a aquellos que la han empleado, encontrar la forma de realizar actos compensatorios no violentos. Se crea una tradición de violencia y los hombres aceptan escalas de valores, de acuerdo con las cuales los actos de violencia se computan como hechos heroicos o virtuosos.
Aldous Huxley



*Cursivas son mías

Fuentes consultadas:
Baja 20% gasto de seguridad privada
Busca FMLN regular comercio de armas en ES
SIP: En América latina hay violencia...
Martín-Baro(1983) Acción e Ideologia. UCA Editores.
RAE

3 cavilaciones:

Secreto a Voces dijo...

Muy muy buena propuesta... !

Anónimo dijo...

Que mas puedo decir que felicidades mi buen Armando, planteamientos muy claros sobre este fenómeno; sin duda, uno de los más terribles, dolorosos y lamentables en nuestra realidad. Hay mucho por hacer... cuando empezamos?

Margarita López dijo...

Armando me encanta formar parte de este proyecto:)

Tal y como lo decís la violencia se ha convertido en algo tan natural para el salvadoreño, casi casi su pan diario y ni aún así hace algo para cambiarlo...