
Y parece que fue ayer, y parece que el tiempo ha pasado más lento de lo que deberia, o quizá tan rápido que no ha dado tiempo para digerir lo sucedido,...Pero ¿cómo digerir tal atropello, cómo digerir tal abuso y barbarie...?
Un reconocimiento tardío, en todo sentido, porque ellos ya no están, hubiera sido mejor que lo recibieran por sus aportes a las ciencias, por ayuda humanitaria, pero siempre es así, cuando las personas dejan de existir, reciben todo lo que se les nego en vida.
El asesinato de los Jesuitas y colaboradoras es la cara de la violencia y destrucción que engendro la guerra, es la cara de todos aquellos y aquellas inocentes que murieron en el sumpul y mozote, a todos los asesinatos y represión, son la cara visible de una población cansada, perseguida, violentada, torturada...
Veinte años, se dice fácil, pero recoge mucho. Después de veinte años no se ha hecho justicia, no se ha mejorado el país, estamos en otra guerra, pero diferente. En veinte años no se ha edificado tanto como se deberia, no se ha contribuido a buscar una justicia reparadora. Pero en veinte años tampoco han sido olvidados, en veinte años han acompañado muchos amigos y amigas, y otros que apenas les conocemos, su memoria. Después de veinte años, siguen acompañándonos.
Creo que podriamos gastar tantas letras intentando explicar lo sucedido, palabras mas palabras menos. Lo necesario es estar mas comprometidos con lo que acontece en nuestro entorno social, no olvidar a los verdaderos heroes, y martires de la guerra, y empezar a reescribir la historia, pero siempre con la pluma de la verdad. Cualquier reconocimiento se queda pequeño para estas personas, para aquellos que le dieron vida a la voz de los no escuchados.
Acá les dejo el link, donde pueden encontrar también otras lecturas relacionadas:
Psicoloquio
Un reconocimiento tardío, en todo sentido, porque ellos ya no están, hubiera sido mejor que lo recibieran por sus aportes a las ciencias, por ayuda humanitaria, pero siempre es así, cuando las personas dejan de existir, reciben todo lo que se les nego en vida.
El asesinato de los Jesuitas y colaboradoras es la cara de la violencia y destrucción que engendro la guerra, es la cara de todos aquellos y aquellas inocentes que murieron en el sumpul y mozote, a todos los asesinatos y represión, son la cara visible de una población cansada, perseguida, violentada, torturada...
Veinte años, se dice fácil, pero recoge mucho. Después de veinte años no se ha hecho justicia, no se ha mejorado el país, estamos en otra guerra, pero diferente. En veinte años no se ha edificado tanto como se deberia, no se ha contribuido a buscar una justicia reparadora. Pero en veinte años tampoco han sido olvidados, en veinte años han acompañado muchos amigos y amigas, y otros que apenas les conocemos, su memoria. Después de veinte años, siguen acompañándonos.
Creo que podriamos gastar tantas letras intentando explicar lo sucedido, palabras mas palabras menos. Lo necesario es estar mas comprometidos con lo que acontece en nuestro entorno social, no olvidar a los verdaderos heroes, y martires de la guerra, y empezar a reescribir la historia, pero siempre con la pluma de la verdad. Cualquier reconocimiento se queda pequeño para estas personas, para aquellos que le dieron vida a la voz de los no escuchados.
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